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El duelo es la respuesta humana y natural que se da ante una perdida. Y cuando decimos pérdida lo hacemos en el sentido más amplio de la palabra. No solo por la muerte de alguien cercano se produce este proceso sino que, hay muchas más situaciones que pueden llevarnos a pasar un duelo.

¿Qué es el duelo? ¿Hay diferentes tipos de duelo?

Podríamos definir el duelo como una reacción que se da a nivel emocional, físico y espiritual como consecuencia a una pérdida y que, sin duda, puede convertirse en la experiencia más dolorosa a nivel psicológico para la persona que lo está atravesando.

Ningún duelo es igual que otro. Todos los procesos son diferentes. Los dolientes vivirán un proceso distinto en función de algunos factores como por ejemplo: la relación que los unía a la persona fallecida; o la forma en la que se produjo su muerte (no es lo mismo que haya fallecido tras una larga enfermedad a que haya tenido un accidente camino del trabajo).

Aun así, todos los que están en duelo coinciden en recorrer un camino que consistirá en aceptar la realidad de la pérdida e integrarla. Todo esto se puede vivir de diferentes formas e intensidades.

Pero, ¿cuáles pueden ser las distintas situaciones a la muerte que desencadenan un duelo? Aunque siempre que hay una pérdida se origina un duelo, resulta curioso que a veces sea casi imperceptible para la persona que lo está padeciendo.

Por ejemplo, una persona a la que le ha cambiado su situación con el nacimiento de su hijo, ¿dirías que está pasando un duelo? Pues es probable que sí, porque para él/ella ha habido un cambio muy grande en su vida; ahora no dispone del mismo tiempo y tampoco tiene la misma libertad e independencia que tenía antes de su llegada.

También experimentan un duelo las personas que sufren una grave enfermedad porque además de perder su estado de salud anterior, también pueden perder la autonomía, intimidad, autoestima…

Eso sí, el duelo que acompaña a la muerte de un ser querido tiene dos particularidades: la intensidad con la que se vive y lo definitiva e irreversible que es la muerte (para siempre).

Etapas del duelo

Podríamos generalizar diciendo que el duelo que acompaña a la muerte de un ser querido es un proceso activo de la persona que lo vive en el cual tendrá que realizar las siguientes 4 tareas:

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1. ACEPTAR LA REALIDAD DE LA PÉRDIDA:

Definición de la tarea: La realidad es que la persona significativa está muerta y el reencuentro en esta vida es imposible.

Negación de la tarea: “No creer” la evidencia de la pérdida o el significado de la misma.

Pautas positivas para la realización de la tarea:

  •  Dar tiempo, porque implica una aceptación intelectual y emocional.
  •  Los rituales tradicionales (velatorio, funeral y visitas al cementerio) son muy positivas.

2. TRABAJAR LAS EMOCIONES Y EL DOLOR DE LA PÉRDIDA.

Definición de la tarea: El dolor por la pérdida implica tanto el dolor físico, como el emocional y conductual asociado, y la aparición de todo tipo de emociones.

Negación de la tarea: “No sentir”, bloqueando sentimientos y negando el dolor presente.

Pautas positivas para la realización de la tarea:

  • Facilitar la expresión de todo tipo de sentimientos
  • No evitar a toda costa el duelo consciente. Podría abocar en algún tipo de depresión.

3. ADAPTARSE A UN MEDIO EN EL QUE EL FALLECIDO ESTÁ AUSENTE.

Definición de la tarea: Muchos supervivientes se resienten por tener que desarrollar nuevas habilidades y asumir roles que antes desempeñaban sus parejas o personas significativas fallecidas.

Cuestionamiento que supone adaptarse a su propio sentido de sí mismos.

Ajuste al propio sentido del mundo. Cuestionamiento de valores fundamentales, y creencias filosóficas o religiosas.

Negación de la tarea: “No adaptarse” a la pérdida. Luchando contra sí mismo, fomentando su propia impotencia, no desarrollando las habilidades de afrontamiento necesarias y no asumiendo las exigencias del medio.

Pautas positivas para la realización de la tarea:

La mayoría deciden que debe:

  • Asumir los roles a los que está acostumbrado
  • Desarrollar habilidades que nunca había tenido
  • Seguir adelante con un nuevo sentido del mundo
  • Comprobando y creyendo que es capaz de continuar con sus tareas y aprender nuevas formas de enfrentarse al mundo.

4. RECOLOCAR EMOCIONALMENTE AL FALLECIDO Y CONTINUAR VIVIENDO.

Definición de la tarea: El duelo acaba cuando la persona ya no necesita reactivar el recuerdo del fallecido con una intensidad exagerada en el curso de la vida diaria, aunque uno nunca pierde los recuerdos de una relación significativa.

Negación de la tarea: “No amar”. La tarea se entorpece manteniendo el apego del pasado en vez de continuar formando otros nuevos. Muchas personas encuentran la pérdida tan dolorosa que hacen un pacto consigo mismos de no volver a querer nunca más.

Peligro de quedar bloqueado en esta tarea, de por sí nada fácil. Quizás luego se den cuenta de que su vida, en cierta manera, se detuvo cuando se produjo la pérdida.

Los padres muchas veces tienen grandes dificultades para entender la dinámica de recolocación emocional, vivenciándolo como una especie de rechazo del hijo fallecido.

Pautas positivas para la realización de la tarea:

  • Ayudar a la persona en duelo no a “renunciar” al cónyuge o persona fallecida, sino ayudarle a encontrar un lugar adecuado para él en su vida emocional, un lugar que le permita continuar viviendo de manera eficaz, adecuada y positiva.

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