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Cuando yo empecé en esto de la fisioterapia veía la obesidad como una persona con una mochila de grasa la cual perjudicaba únicamente por el peso extra que debían llevar sobre sus piernas. En los últimos años sin embargo se ha visto que es algo que va mucho más allá de tener que llevar una mochila encima.

Se sabe que la obesidad que es acumulación anormal de energía en formato de grasa causado por un desequilibrio metabólico que está influenciado por la combinación de factores psicológicos, genéticos, socioeconómicos y culturales. Es decir el cerebro tiene en cuenta todos estos factores para decidir cuánta energía acumular. Por esta razón es imprescindible el abordaje multidisciplinar para poder conseguir resultados satisfactorios a largo plazo.

 

Desde mi punto de vista como fisioterapeuta especializado en prevención y dolor persistente hablaré sobre la obesidad y su relación con el dolor.

 

Todavía no conocemos con precisión la compleja relación entre la obesidad y el dolor, sin embargo, los principales factores asociados son mecánicos, químicos y emocionales.

 

Tradicionalmente siempre se ha relacionado el sobrepeso con el dolor debido a causas mecánicas, es decir, el exceso de peso produce sobrecarga de las articulaciones y la columna produciendo alteraciones de las piernas como deformidades de los pies, exceso de varo o valgo… Alterando la biomecánica normal del cuerpo produciendo malestar. También se ha visto una disminución de los ángulos de flexión de rodilla y cadera al caminar favoreciendo la rigidez y una peor absorción de las fuerzas de choque.

 

En cuanto a los factores químicos, es importante entender que el tejido adiposo, la grasa, no es simplemente un aumento de peso que tiene que soportar nuestro cuerpo. Sino que se considera un órgano endocrino más, capaz de generar hormonas que producirán cambios en nuestro cuerpo.

Estos cambios presentes en la obesidad parecen tener relación con la capacidad de modular el dolor de las personas con sobrepeso. Además las investigaciones sugieren una aparición de inflamación de bajo grado por todo el cuerpo en personas con sobrepeso que podría contribuir a la aparición de dolor.

En gente obesa también se ha visto mayores concentraciones de leptina dentro de las articulaciones con osteoartritis, la cual parece facilitar más inflamación y daño en general de las articulaciones.

 

Por último los factores emocionales, aunque muchas veces olvidados, son según mi experiencia un gran handicap para estos pacientes. La gente con un índice de masa corporal elevado suele presentar más kinesiofobia  (miedo a moverse) que contribuye significativamente a padecer dolor y discapacidad favoreciendo la inactividad. La inactividad se traduce en un estilo de vida sedentario que incrementa muchos riesgos como el de padecer dolor lumbar. Así muchos caen en el círculo vicioso dolor-inactividad-obesidad- miedo/inflamación-dolor

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Todavía nos queda mucho para entender por completo la relación entre el dolor y la obesidad pero por el momento el granito de arena que puede aportar la fisioterapia a sobrepasar el muro de la obesidad es ayudar a reducir la inactividad.

 

Para ello los fisioterapeutas debemos conseguir acabar con la kinesiofobia reconceptualizando el dolor y plantear un programa de rehabilitación física dirigido a mejorar la coordinación, control sensoriomotor y la propiocepción con el fin de mejorar las alteraciones neurobiomecanicas que pueden llevar a malestar y abandono de la actividad.

 

Un error común suele ser copiar e imitar ejercicios de Internet sin un control motor suficiente, sin una progresión de aprendizaje, alcanzando una fatiga extrema en cada sesión que altera el buen funcionamiento del sistema neuromuscular propiciando el malestar y el abandono.

 

Los programas de rehabilitación física deben tener en cuenta que los pacientes con sobrepeso tienen más pulsaciones por minuto al realizar un trabajo proporcional a su estado de forma que la gente sin sobrepeso y que suelen tener patrones de movimientos alterados por lo que deberemos plantear programas adaptados a cada persona en particular con el fin de ayudarles a sobrepasar ese muro de la obesidad.