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Terapia de Familia

La terapia familiar trabaja los problemas desde una perspectiva relacional. A pesar de que el motivo de consulta recaiga sobre uno de los miembros, esta forma de trabajo implica al resto de familiares como agentes activos del cambio, ya que el problema afecta a todos, y especialmente a aquellos con los que convive.


Para trabajar los problemas familiares se involucra a todos los miembros de la familia en el proceso terapéutico.

Problemas más comunes:

– Falta de comunicación: Uno o varios miembros de la familia sienten que no se comunican como les gustaría, no se sienten escuchados, las discusiones son frecuentes o sienten que les falta la libertad para comunicarse.
– Niños o adolescentes con problemas de conducta: Uno o varios menores presentan conductas problemáticas, como no obedecer los límites parentales, conductas violentas, aislamiento o bajo rendimiento académico (entre otros).
– Familias separadas: Uno o varios miembros encuentran dificultades a la hora de afrontar una separación parental, pudiendo presentar problemas de conducta con uno o ambos padres.
– Familias reconstituidas: Uno o varios miembros encuentran dificultades en la
adaptación a una nueva estructura familiar (nueva pareja de uno o ambos
padres, o incluso aceptación de los hijos de la nueva pareja).
– Dificultad en establecer los roles: Uno o ambos padres encuentran dificultades en el establecimiento de límites, y en el ejercicio de su rol parental.

¿Cuándo venir?
Es importante destacar que no es necesario ir a terapia cada vez que aparece una adversidad en la familia. El momento de asistir viene cuando la familia ya ha intentado todas las estrategias que conocen y no son capaces de solucionar el problema. De esta forma la terapia se convierte en un espacio de compartir y de generar nuevos métodos, un espacio de confianza y creatividad para poder solucionar las dificultades presentes y posibles futuras.

¿Cuánto duran las sesiones? ¿Y la terapia?
Las sesiones tienen una duración mínima de una hora, pudiendo prolongarse a una hora media, en función de las necesidades del momento. Además se trabajará de forma semanal. Sin embargo, la duración de la terapia es incierta, ya que dependerá
de las características del problema, de la involucración de los miembros y de la motivación por el cambio. El fin último es que la familia o pareja adquiera las estrategias y herramientas necesarias para poder solucionar los conflictos sin la intervención de un profesional.

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