PREGUNTAS FRECUENTES

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¿Cuándo llevar a un niño al psicólogo?

No existe un momento o una determinada edad en la que hay que ir por primera vez a un psicólogo infanto-juvenil.

Son los padres o personas más cercanas (profesores, cuidadores…) quienes pasan más tiempo con el niño o adolescente, por lo que son ellos los que normalmente se dan cuenta de que el niño no está bien, ya sea por exceso o defecto en los comportamientos que el niño presenta.

Normalmente se acude al psicólogo infantil cuando el niño:

  • Muestra conductas difíciles: desobediencia, agresividad, obsesiones, tics, miedos, timidez excesiva
  • Tiene problemas en los contextos escolares, como llanto excesivo, falta de atención, roces con compañeros, aislamiento, hiperactividad o aburrimiento.
  • Sufre un cambio repentino e inexplicable; de un niño activo se vuelve apático; de un niño alegre se vuelve triste…
  • Parece no estar feliz, apenas juega, llora por todo, no tiene amigos, teme estar solo, tiene problemas de sueño…

 


 

¿Hay que contarle al niño que va a ir al psicólogo?

Es importante que el niño sepa que va a ir a un psicólogo, por lo que debemos explicarle, adaptándonos a su edad, qué es un psicólogo.

No se le debe mentir al niño, ni usar ir al psicólogo como un castigo , puesto que si se hace esto al niño le costará más abrirse y colaborar con el terapeuta tanto en la evaluación como en la intervención.


 

 

¿En qué consiste la terapia infanto-juvenil?

En KUNAP centro de fisioterapia y psicología en Pamplona, partimos de una exhaustiva evaluación de cada caso para ofrecer la intervención que mejor se adecúe a cada paciente.

En psicología infanto-juvenil, en psicología educativa y en Atención Temprana partimos de una entrevista con los padres o tutores con el fin de recoger la mayor información posible acerca del problema o motivo de consulta, así como información acerca de la vida del menor y la familia del niño/adolescente.

Posteriormente se hace una evaluación del niño/adolescente para identificar los puntos débiles o dificultades que se pueden trabajar, así como los puntos fuertes para mantenerlos y potenciarlos.

Tras la recogida de información se lleva a cabo una sesión de devolución de información en la cual se explica a la familia o tutores, los datos obtenidos a través de la evaluación. Se hace una propuesta de tratamiento dónde se le explica a la familia los objetivos que se pretenden conseguir, y en los casos que sean necesario se le dota a la familia de las herramientas necesarias para poder abordar el problema en común.

En la terapia infanto-juvenil, en psicología educativa y en Atención Temprana se trabaja conjuntamente con el niño/adolescente y la familia. La implicación familiar es una pieza clave para seguir una misma línea de trabajo y poder obtener mejores resultados.