En el centro KUNAP, sabemos que el ejercicio es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de las personas con osteoporosis. A través de nuestro grupo de ejercicio ACTIVA-T, hemos observado cómo la actividad física adecuada puede generar mejoras significativas en la salud ósea. Hoy queremos compartir un caso real de una de nuestras pacientes que han experimentado un cambio positivo tras meses de entrenamiento regular.
Caso 1: Mujer de 64 años
La paciente fue diagnosticada con osteoporosis en diciembre de 2019. Se puso en contacto con nosotros a finales de 2023 porque estaba preocupada debido a que su diagnóstico de osteoporosis no había mejorado en 3 años. Tras realizarle una valoración le recomendamos realizar un ajuste en la dieta, empezar con el programa de ejercicios ACTIVA-T y seguir con una suplementación de calcio y vitamina D.
Cuando nuestra paciente comenzó nuestro programa ACTIVA-T, presentaba una densidad mineral ósea (DMO) baja en columna lumbar y cadera, siendo de 0,794 en la columna lumbar (L1-L4), con un T-score de -1.9 en la cadera y -3.2 en la columna. La paciente tenía miedo a caerse y evitaba muchas actividades diarias. Además, los niveles de 25-OH vitamina D que presentaba en febrero de 2022 eran de 24,70 ng/ml.
Evolución tras un año de ejercicio:
Después de un año de entrenamiento con ejercicios de fuerza, equilibrio y resistencia muestra mejoras notables:
– En su nueva densitometría ósea reveló una ligera mejoría en la DMO, siendo de 0.824 en la columna lumbar (T-score de -1.4 en cadera y -3 en columna).
– Los niveles de 25-OH vitamina D ahora se han estabilizado en 31,30 ng/ml
– Se siente más segura al caminar y ha reducido su miedo a las caídas, ahora incluso se atreve a correr cortas distancias.
– Ha mejorado su fuerza muscular, especialmente en las piernas, lo que le permite hacer caminatas de incluso 17km, rutas en bicicleta, etc.
¿POR QUÉ EL EJERCICIO MEJORA LA OSTEOPOROSIS?
El ejercicio es un tratamiento fundamental para la osteoporosis porque:
1. Aumenta la densidad Ósea: El ejercicio de impacto y la resistencia estimulan la formación ósea.
2. Mejora el equilibrio y previene caídas: Disminuye el riesgo de fracturas.
3. Fortalece los músculos: Reduce la carga sobre los huesos y mejora la postura.
4. Alivia el dolor: La actividad física ayuda a reducir la rigidez y el dolor crónico.
5. Mejora la movilidad y la independencia: Permite a los pacientes mantener un estilo de vida activo.
El caso de nuestra paciente demuestra que la osteoporosis no tiene por qué significar una vida sedentaria. Con el enfoque adecuado, como el que ofrecemos en ACTIVA-T, es posible fortalecer los huesos y mejorar la calidad de vida.
¡El movimiento es salud!
Si tienes osteoporosis o quieres prevenirla, te invitamos a conocer nuestro programa ACTIVA-T.
¡Juntos podemos mejorar tu bienestar!