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FASE I: PREVIA A LA CIRUGÍA

Ante una rotura del ligamento cruzado anterior se deben tener en cuenta muchos aspectos y con tal de asegurar una óptima recuperación es recomendable que el abordaje sea interdisciplinar mediante fisioterapia, nutrición, psicología y preparación física.

En caso de que se decida reconstruir el ligamento, el abordaje se dividirá en dos fases principales, la fase previa a la cirugía y la posterior.

Antes de comenzar el abordaje es importante marcar entre los profesionales y el paciente una serie de objetivos a corto, medio y largo plazo.

En cuanto al abordaje nutricional en este contexto, es aconsejable que se realicen medidas antropométricas para controlar la pérdida de masa muscular de la pierna afectada y la inflamación de dicha rodilla.

FASE DE PREHABILITACIÓN

En la fase previa a la intervención quirúrgica, se trata de llegar a la fecha de la cirugía en el mejor estado posible (al ser posible sin inflamación, con la máxima movilidad y fuerza de cuádriceps e isquiotibiales posible), por lo que es importante el entrenamiento y el ajuste nutricional en esta fase, entre otros.

En caso de que se disponga de un periodo mínimo de una semana entre la fecha de lesión y de operación se recomienda seguir las siguientes pautas supervisadas por un dietista-nutricionista:

• Realizar un balance energético para ajustar las calorías que debe consumir el lesionado.
• Asegurar la presencia de una ración rica en proteínas en todas las comidas.
• Asegurar un aporte correcto de ácidos grasos omega-3 para aumentar la síntesis proteica y ayudar en la resolución de la inflamación.
• Proporcionar un contenido adecuado de zinc, hierro, magnesio, vitamina A, vitamina E, polifenoles y antioxidantes en la dieta.
• Asegurar niveles de suficiencia de vitamina D.
• Evitar el consumo de tóxicos.

INDICACIONES NUTRICIONALES EN LA TENDINOPATÍA

• En las tendinopatías se da la liberación de múltiples citoquinas inflamatorias, por lo que con tal de proporcionar un ambiente metabólico que favorezca la resolución de la inflamación, se recomienda evitar el consumo de alimentos pro-inflamatorios y aumentar el consumo de alimentos antiinflamatorios y de omega-3.
• Las tendinopatías también cursan con un estrés oxidativo, donde se ven aumentados los radicales libres, sustancias reactivas de oxígeno y de nitrógeno. Es por ello, que se recomienda aumentar el consumo de antioxidantes en la dieta.
• En un proceso de lesión tendinosa, los tenocitos disminuyen en volumen y forma y aumenta su contenido de fibras de colágeno tipo III (que tiene una alineación irregular y menor fuerza biomecánica). Además, los haces de colágeno se desorganizan y aumenta la neovascularización y neoinervación. Con tal de evitar que esto ocurra y ayudar a una correcta resolución de la lesión del tejido, se recomienda suplementar con 15-20g de colágeno hidrolizado junto con mínimo 50mg de vitamina C.
• Por último, con tal de proporcionar sustratos que ayudan a las propiedades del tendón se recomienda incluir el consumo de alimentos ricos en zinc (queso, huevo, piñones…), hierro (legumbres, bivalvos, hígado, cerdo, ternera…) y magnesio (queso, frutos secos, cereales enteros…).

FASE II: POSTERIOR A LA CIRUGÍA

En publicaciones anteriores veníamos hablando sobre la importancia del abordaje nutricional en la recuperación de una cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior y habíamos profundizado en la fase previa a la intervención quirúrgica. En este caso vamos a hablar sobre aspectos a tener en cuenta tras una cirugía.

Tras la cirugía, se recomienda mantener las recomendaciones de la fase previa, aunque siempre deben ser adaptadas a la fase de recuperación por la parte de fisioterapia, ya que deberán tenerse en cuenta los objetivos de cada fase:

• Fase de recuperación de la operación: los objetivos serán controlar la inflamación y dolor, recuperar la movilidad y mantener la musculatura. En esta fase se debe prestar especial atención a la ingesta de omega-3, colágeno, vitamina C, cúrcuma, magnesio, zinc y proteínas.
• Fase de fuerza y control neuromuscular: se comienza a trabajar la fuerza específica, equilibrio y propiocepción, por lo que el nivel de actividad será superior y será fundamental realizar un correcto balance energético y aumentar el consumo de creatina.
• Fase de carrera, agilidad y aterrizajes: existe todavía un mayor gasto energético debido a que en la readaptación se aumentan los pesos y comienzan a incluirse saltos.
• Fase de vuelta al deporte: se comienzan a realizar acciones específicas del deporte y se busca un nivel físico óptimo.

Por lo tanto, la intervención nutricional debe adaptar el contenido energético, proteico y de micronutrientes de la pauta a cada fase.

FASE III: SUPLEMENTACIÓN

Como hemos estado explicando en publicaciones anteriores, la nutrición juega un papel fundamental en la recuperación tras una reconstrucción de LCA. Aunque la pauta dietética estará basada en alimentos, algunos suplementos pueden ayudarnos a conseguir los objetivos marcados. A continuación, presento algunos de ellos y en qué pueden ayudar:

• Omega-3: es fundamental en fases iniciales donde el objetivo es disminuir la inflamación y evitar la atrofia muscular. Sin embargo, tarda 2 semanas en incorporarse de manera efectiva a la membrana y las cantidades que muestran ser efectivas son elevadas (en torno a 5g/día, los cuales parte puede ingerirse en forma de alimentos y otra parte en forma de suplemento).
• Proteína de suero de leche: uno de los objetivos durante todo el proceso de rehabilitación es la optimización de síntesis proteica para disminuir al máximo la pérdida muscular durante la fase de inmovilización y para aumentar la ganancia de masa muscular después. Por ello, como ayuda para asegurar la ración suficiente de proteínas de todas las comidas en algunos casos puede ser interesante tomar 20g de proteína de suero de leche 2 veces al día, una de ellas después del entrenamiento.
• Colágeno hidrolizado combinado con vitamina C: se recomienda tomarlo 1h antes de la sesión de rehabilitación, ya que combinando 15-20g de colágeno hidrolizado junto con 50mg o más de vitamina C y junto con la aplicación de carga mecánica han mostrado mejorar la fuerza y propiedades biomecánicas del ligamento.
• Creatina: se recomienda incluir 0,1g/kg/día cuando se comience a trabajar la fuerza específica, con el objetivo de optimizar la ganancia de masa muscular.

Si estás buscando un asesoramiento individualizado a tu situación, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.